El Standard europeo EN 17628 que se acaba de publicar define no sólo un método, sino cinco metodologías diferentes para llevar a cabo la evaluación de las emisiones fugitivas y difusas de compuestos orgánicos volátiles (COV). ¿No es maravilloso? Pues bien, echa el freno, porque no son métodos fáciles.
La norma EN 17628 trata sobre las emisiones fugitivas y difusas de interés frecuente para los sectores industriales. Esta norma define una serie de metodologías para determinar las emisiones difusas de COV a la atmósfera procedentes de fuentes industriales. Estos métodos son la visualización óptica de imágenes de gas (OGI, por sus siglas en inglés), el Lidar de Absorción Diferencial (DIAL), el Flujo de Ocultación Solar (SOF), la Correlación de Trazadores (TC) y la Modelización de Dispersión Inversa (RDM).
El OGI utiliza una cámara de imagen térmica infrarroja, dotada de un filtro óptico, que es sensible a la absorción IR de ciertos COV. La cámara permite visualizar los penachos de COV, que aparecen como nubes de vapor en la cámara.
DIAL es una técnica que utiliza pulsos de luz láser en la región espectral infrarroja y ultravioleta transmitidos a la atmósfera para determinar la concentración y la ubicación de los COV en la atmósfera. La técnica es capaz de determinar la concentración espacial sobre un área de hasta 500 m a 800 m con una resolución espacial de aproximadamente 10 m.
El SOF utiliza la espectrometría FTIR para analizar la luz solar que atraviesa la atmósfera y que se detecta desde un sistema móvil. Midiendo a sotavento de las fuentes de COV, y cruzando el penacho con la trayectoria de medición, se obtiene un perfil de concentración integrado.
La TC utiliza trazadores como el C2H2 o el N2O que pueden medirse fácilmente a favor del viento, normalmente con un monitor móvil. En este caso, se puede calcular la tasa de emisión del gas fuente, siempre que exista una relación entre la tasa de liberación del gas trazador y la concentración másica medida en la pluma de emisión tanto del gas trazador como del gas fuente.
Por último, pero no por ello menos importante, el RDM es un recurso bien conocido dentro de la gama de herramientas de los gestores del olor, ya que está bien descrito en la norma EN 16841 parte 2. Sin embargo, esta norma utiliza un enfoque muy diferente, más relacionado con el descrito en la norma europea EN 15445.
Si quiere saber más sobre estas metodologías para estimar las emisiones difusas y fugitivas de COVs está de suerte porque la norma acaba de publicarse para su compra. Como es habitual en estas normas, se pueden adquirir en cualquier país europeo con diferentes precios, por lo que le recomendamos que busque diferentes alternativas. Por ejemplo, aquí puede conseguir la norma en inglés a un precio competitivo.
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